Mi vieja c15 • Pagina 22
Afortunadamente ella hablaba un poquito de Español y yo empezaba a hablar Frances de forma chapucera asi que pudimos cruzar algunas palabras antes de caer en un silencio contemplativo que ninguno trataba de evitar.
Despues de comer nos fuimos a recorrer la ciudad.
Ella me hablaba del teatro, de la música, de cómo había atravesado el Amazonas y yo... Le hablaba de como había llegado hasta allí y de que aun no entendía muy bien como aquello había sido posíble.
Las horas pasaron y yo empezaba a darme cuenta de que no quería estar lejos de ella pero de que quizás en una casa, a unos cuarenta kilometros de allí, alguien se estaba preguntando donde me había metido.
Andamos hasta un lago y subimos a una pradera con muchisima hierba, nos tumbamos mirando al cielo y me picó una araña en la espalda.
—¿Quieres conocer a una amiga mia? Hemos quedado cerca de aquí, creo que os llevariais bien
—Claro —le dije—.
Caminamos durante cuarenta minutos mientras la luz solar desaparecía progresivamente y daba paso a una nocturnidad medieval.
Luisa estaba sentada, fumando tranquilamente en la puerta de un bar. La luz azulada de los neones se reflejaba en su ropa púrpura dandole a sus ojos azules un tono misterioso.
—Luisa, este es Carlos.
Ella me miró uno o dos segundos y despues me dió un abrazo, en el que me susurró algo extraño al oido en un bonito castellano con acento francés
—Cuida de la mariposa ¿Vale?
Tras ese momento ellas dos se abrazarón y la misma luz azulada cayó sobre ellas.
A partir de ahí yo simplemente las seguía a traves de los laberintos de aquella ciudad.
Me llevarón cerca de un río en el que había un arco y para mi sorpresa Luisa comenzó a cantar. Su voz sonaba arcaica y nórdica, como si de pronto estuviesemos en otro lugar, hace miles de años.
La mariposa, que había caminado hasta el otro extremo del puente empezó a cantar tambien pero ademas bailaba y con un pie golpeaba el suelo de vez en cuando. Cada vez que golpeaba el suelo yo sentía una electricidad que me subía por todo el cuerpo. De pronto nuestros ojos se cruzarón y las palabras definitivamente desaparecieron mientras yo seguía su ritmo y comenzaba a golpear tambien el suelo con el pie.
Una voz que no sabía que tenía empezó a cantar desde lo mas profundo de mí.
Luisa sonreía y la mariposa tambien, en una sonrisa antigua, profunda, como el océano.



Eres bueno amigo . Eres bueno
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