Mi vieja c15 • pagina 4
Mi vetusta c15 por supuesto no tenía un gran equipo de música, la radio no funcionaba, no tenía para escuchar CD, lo del bluethot creo que ni existía, ni esos maravillosos aparatitos de ahora que los puedes llevar a todos lados, pero guardaba un tesoro escondido: Un maravilloso lector de Cassete funcionando perfectamente.
Al principio del viaje había rescatado del fondo de un armario familiar, la vieja colección de cassete de mis padres. No tendría menos de cuarenta años. En ella estaban las canciones de mi infancia y muchos de mis artistas favoritos. Estaba Luis Eduardo aute con su "aire, aire" Joaquin Sabina, Pink Floyd, Crosby, stills & Nash, Bob Marley, Pedro Guerra, Phill Collings, Rocio Jurado... Lo cierto es que fue la mejor banda sonora de un viaje que he tenido.
Con la canción "el viento, el tiempo" crucé llorando la frontera con portugal.
La carretera era terrible, el paisaje era el de un sueño, con esos acantilados y arboles inmensos. Conducía despacito por curvas cerradas que parecían infinitas, tratando de llegar a un pueblecito del mapa que se llamaba Salto, donde trataría de sobrevivir en un bosque sin tecnología durante un mes.
Cuando ya estaba cerquita apareció ante mí la carretera mas inclinada que he visto en mi vida y por supuesto el motor de la furgo se caló. Recordad que mis habilidades de conducción estaban bastante limitadas y mis conocimientos de mecánica eran practicamente nulos y por eso cualquier problema parecía el fin del mundo. Tengo que decir que yo tambien creía en eso de que hay que llevar marchas largas y que el coche no hay que revolucionarlo nunca.
Ahí estaba la furgo con el freno de mano puesto. Yo no tenía ni idea de como salir de ahí, pero a mi alrededor se fue armando un grupillo de curiosos tratando de ayudarme en portugues.
Finalmente apareció un tipo enorme con gafas de sol, una Harley Davidson y el pelo larguisimo. Aparcó al lado, se bajó de la moto. Me hizo un gesto para que me bajase y cuando lo hice se sentó en el asiento del conductor, pero no solo quería sacarme de ahí, quería enseñarme como salir en el futuro de esa misma situación. Empezó a acelerar con el freno de mano puesto y metiendo primera. Yo creí que reventaría la furgo, desde fuera alguien me acercó por la ventana un vaso de agua. Cuando alcanzó ciertas revoluciones quito el freno de mano y la furgo subió. No se marchó hasta que vio que lo hacía yo solo. Cuando sudoroso y absolutamente acojonado por fin lo conseguí, toda la gente alrededor que ya eran muchos aplaudieron entusiasmados. Aparque arriba, le dí un abrazó a mi nuevo amigo y continué mi camino en solitario.



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