Mi vieja c15 • Pagina 10




Desperte en mi pequeña casita como si hubiese dormido en el mejor hotel de la ciudad. Me estiré un poco y abrí de par en par las puertas traseras. Llovía, pero yo estaba feliz. Anduve un buen rato en busca de un locutorio o algo parecido desde donde llamar al numero de Juliana. Finalmente lo encontré.

—Hola Juliana ¿Eres tu? Soy Carlos, tengo aquí unas cosillas que igual necesitais, una bici, unos pasaportes...

—¡Carlos! ¿Como estas? ¿Te perdiste? 


—Algo así... afortunadamente encontré tu número.

—Estamos en Galicia, mira si quieres nos podemos encontrar en Vigo esta noche, sobre las once en... ¿plaza del principe?

—perfecto ahí nos veremos.

No tenía ni idea de donde estaba Vigo, ni la plaza del principe ni nada de eso.

Pero no quedaba mas remedio que volver a conducir... Hasta Vigo.

Temblando como una hoja salí de Porto, jurandome que volvería y que probablemente me quedaría a vivir una temporada. En el reproductor de cassetes sonaba "siete puertas" de Pedro Guerra.

Mientras Portugal quedaba atras, yo reflexionaba acerca del miedo, de como se asemeja a una frontera tras la cual aguardan las mejores cosas de la vida. Pero claro, hay que cruzarla. 

Llegué finalmente a Vigo, y para no tener que destruir coches tratando de aparcar, decidí dejar la furgoneta en algun lugar lejano y como aun faltaba bastante para las once, ir caminando a ver que me encontraba.

Para mi sorpresa me encontre al 15M en sus ultimos días, cuando ya la coherencia se había marchado de allí.

Me senté con un grupo y me interesé un poco por sus luchas y por como habían vivido aquella locura total. 

Pronto me dí cuenta de que la persona que estaba hablando conmigo estaba siendo rigurosamente observada con cara de pocos amigos por un grupito que había mas allá. De pronto llego una chica, vestida con un pijama rosa y se lo llevó, para montarle una bronca monumental en una especie de caja gigante de carton que pretendía hacer las veces de oficina o algo así, pero a traves de la cual yo escuchaba perfectamente su discusión.

Por lo visto habían pensado que yo era un espía o un infiltrado. Me observé un momento a mi mismo todo delgaducho y con la barba larguisima, mi bolso de cuero en el que había una chapa donde se leía "Now is the time". Cuando volvió aquel chavalin y me preguntó no pude evitar contestarle que mi nombre era Anacleto y que trabajaba para la T.i.A, una organización espacial en Chernobil del mas alto nivel que se dedica a gestionar el contrabando de polillas, que lamentaba mucho que por mi culpa ahora su mujer  estaba enfadada con él y lo mas probable era que lo enviasen a Azkaban. Aquel chaval como todo el mundo allí, estaba absolutamente drogado así que no creo que entendiese mi explicación. Me despedí con un saludo militar.

Tras esto me largué de allí, ya que esa no era la única discusión. Parecía que todos se darían de ostias en cualquier momento y cuando eso ocurriese prefería no estar presente.

Camine solo por la avenida del príncipe, y de pronto a lo lejos me pareció ver a una bola de Hippies que se movían en mi dirección.


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares