lunes, 15 de octubre de 2018

Siembras nada

Verso que no es tu boca. Boca cerrada. Boca la tuya que dice y no dice nada. Tu discurso moderno agrada a dictadores, que ven a los muertos dos veces muertos, a los volados dos veces volados, a los del fondo del río todavía más abajo. Inventas un panfleto, dices que es poesía, atacas al poeta de poetas con un bulo, pero no has leído nada de él y Pinochet se descojona de tu revolución. No sabes quién es Víctor Jara ni lo sabrás jamás, por eso hay una risa de esqueletos allí abajo, cada vez que recitas. Manos rotas, guitarras partidas de la historia, pero a ti no te importa la memoria, los profesores fugitivos río arriba, la lengua de las mariposas navegando a otro país. No sabes, no sabrás del león abofeteado en la otra mejilla, camino del país de la libertad. No sabes, no sabrás de la negra dando la vuelta Europa, porque no te interesa lo pasado. Solo te importa tu lucha y los esqueletos rien otra vez. La negra... Con su tambor indígena, llevando el canto, la poesía al otro lado del mar, con un poncho, si, con un poncho de esos que no llevarás jamás porque a ti la mazamorra te da igual, solo es el pan de los pobres. Cuando hables de un poeta recuerda que una espada encendida apunta directamente a tu estupidez y tú mismo la pondrás en evidencia. Los muertos no pueden defenderse, pero nosotros protegemos la cultura como siempre lo hicimos, de los dinosaurios.

viernes, 17 de agosto de 2018

Mi amigo el farero



De niño mi padre me contaba historias sobre los fareros de los bosques. Vivían al sur de Francia. Los faros formaban un triangulo de miles de kilómetros y así se controlaban los incendios. Allí arriba, seguramente menos solitarios de lo que imaginamos vivían los fareros, en mi opinión un nuevo tipo de humano, que consciente de la importancia de conservar la naturaleza, incluso mas allá de sus propios deseos, pasaba sus días, probablemente sintiendo cierto vértigo al pensar por un momento en alguna noche de tormenta, cuantas vidas. microscópicas o enormes dependían de su trabajo. Creía que este oficio tan necesario había desaparecido, que el ser humano en su estupidez infinita había prescindido otra vez de una figura necesaria. Sin embargo en mi inmensa fortuna de pronto tengo un amigo farero. Mi amigo tiene unos ojos verdes muy profundos, como si la naturaleza le hubiese dado un trocito de ella para ver mejor entre las hojas. Una piel del color de la tierra y una voz calmada como el viento entre las hojas. Cuando camino con él, señala aquí y allá las edades de la piedra, los nombres y milagros de las plantas que crecen al borde del río. Incluso cuando no esta alguien comenta curiosidades que él dejo caer alguna vez. Es hermoso que en este mundo alguien te hable de venenos de peces, micelios, vientos... y la montaña cobre vida al tiempo que los pasos avanzan monte arriba. Es como caminar con ese tipo de profesor que retrata "la lengua de las mariposas, ese tipo de profesor antiguo, que se sentaba en una roca en silencio, después de repartir pan con chocolate, apuntando en su libreta cualquier detalle importante. Uno se siente un niño, se le esponja el cerebro de nuevo, los ojos se ensanchan y todos de pronto nos olvidamos de que los teléfonos existen.

domingo, 12 de agosto de 2018

La casa del tio Pep

La entrada era bajo un arco de ladrillos de barro, el camino era de tierra. Tierra que daba a otros arcos, arcos de enredaderas y a una fuente, donde nadaban peces de colores. Alrededor del pueblo, siempre los vientos entre las montañas. Los adultos se sumían en sus cosas, hablaban muy despacio, en el comedor inmenso y lleno de ventanas, donde la caoba brillaba azul al entrar la luz de un día mas o menos nublado, sobre un suelo de hermosos azulejos hidraulicos. Olía a café y a jazmín. Los niños nos marchábamos de golpe a nuestra cosas. Había una cuadra, un caballo enorme color avellana, yo medía medio metro, así que el caballo era doblemente enorme; un perro en la puerta blanco y negro, con el morro chato, una gran maza que competíamos en levantar. El perro ladraba, tambien competíamos para intentar acariciarlo. Dejandole atras de alguna forma a el y al caballo, al final de la cuadra había pavos, gallinas, un zorro en una jaula. Todo olía ilustremente y yo también tengo ganas de volver a olerlo. Alguien dijo que tras las dos puertas del final de la cuadra había unos lobos, así que corrimos, nos daban mucho miedo.
Como los adultos nos cantaban siempre la canción del "tio Pep", yo supuse que aquel abuelo se llamaba Pep y que de vez en cuando se iba a Muro. Debí mezclar varias canciones porque también pensaba que se había ido a la guerra y que no se sabía cuando iba a volver. Sentía mucha pena imaginándome a aquel señor con su caballo en Muro, metido en una trinchera. Puede que un dia en el colegio comentase algo de mi abuelo Pep el guerrillero. Nuestra infancia fue confusa. Si alguna vez pasas por la avenida de Ausias March de pedreguer, veras un muro que no tiene puerta y da a un solar, donde no hay fuente, ni caballos, ni esta el tio Pep, no hay adultos, niños gallinas ni lobos, tampoco arcos, enredaderas o hermosos azulejos hidráulicos. Pero ahora puedes imaginar lo que un día fue, porque yo te lo cuento para que no se pierda en la absurda broma de un falso progreso que solo trae cemento y casas vacías.

sábado, 4 de agosto de 2018

No exprimas la vida...




Ayer caminando pase junto a un restaurante y en un letrero sobre la puerta principal había escrito algo que empezaba así: "exprime la vida, sácale todo el jugo...". Aparentemente es un mensaje positivo, pero tal y como yo lo veo esta lleno de ansiedad. ¿Que necesidad hay de coger la vida y exprimirla? La vida no es una naranja y cuando trates de apretarla estoy seguro de que se te va a escapar entre las manos. Mi propuesta es que la observes y dejes que se acerque a ti,  mientras la observas ir y venir, libre y alegre, y si tienes la oportunidad la acaricias, si puedes abrázala y deja que se marche, observate entonces sumido en el misterio del vació, porque esto también es parte del viaje . Considero que la vida esta cansada de que la exploten. Donde vayas encontraras seres humanos esforzándose, corriendo, buscando, tratando de sacar algo de la tierra, como si fuera una novedad... ¡la novedad sería agradecerle y por una vez ofrecerle algo!. Después de miles y miles de años, sentado en algún lugar hermoso descubrirte pensando:

—¡Cuanto nos ha dado esta vida... que agradecido estoy, debería hacer algo por ella...
Eso sería evolucionario, por una vez ¡DAR! (que palabra mas bonita me acabo de inventar, el corrector me la da por incorrecta, la dejare así que suena bien).

Recuerdo un día cualquiera en una playa perdida donde solo había a unos cien metros, un ser humano, allí solo, caminando, desnudo, la vida pasaba entre sus manos y el no intentaba retenerla, parecía haber aceptado lo inútil de intentar asir algo tan inmenso, por lo tanto la vida lo visitaba y lo dejaba estar, renovandolo constantemente.
Tengo la certeza de que seguramente hay quien no puede dormir, pensando en que no ha sacado el suficiente jugo. A mi me ha pasado. No se trata de dejar de perseguir lo que amas, se trata de que no te pierdas mientras lo haces, porque vayas a donde vayas estarás contigo, y no creo que te sientas muy bien cuando estas estresado o ansioso ¿verdad?.

Uno de los momentos mas vertiginosos de mi vida fue cuando me vi frente a mi mismo, en una playa larguísima, empezaba a llover, me había alejado mucho de cualquier lugar habitado. No había forma de escapar, ese momento era todo lo que tenía, lo aferrado mediante mis ideas mentales se marchaba inexorablemente y el vacío era inevitable. Así que me senté en la arena, bajo la lluvia y lloré, lloré mucho viendo como finalmente agotado, la vida había dado conmigo, todo de lo que había intentado escapar, las penas y miedos mas profundos me atravesaban, me miraban fijamente y una a una se marchaban después de revolotear un rato alrededor, después de decirme aquello que tantas veces no había querido escuchar. De pronto sentí una gran paz, si es que puedo llamarlo así. La paz no provenía de la playa, provenía de mi mismo y no había diferencia, todo el tiempo había estado tratando de exprimirme, explotándome, incapaz de descansar, pensando que la vida era algo ajeno a mi que según todas las revistas debía perseguir incansablemente. A mi alrededor todo parecía sonreír, me levante y fui caminando lentamente, besándome, abrazándome, pidiéndome mil perdones, jurándome que nunca volvería a olvidarme de mi mismo, siendo inseparablemente uno con la vida.

sábado, 28 de julio de 2018

Querido Mauri




Esta es una carta escéptica. No me creo que hayas muerto, y menos de esa manera, no era tu estilo... ¿o tal vez si lo era?. Largarte así, sin decir nada, dejándonos a todos, de un extremo a otro del mundo por el que pasaste como una exhalación, como si nos acabasen de dar con una mano de hielo en las mejillas. No me lo creo. Así que como después de mucho darle vueltas he llegado a la conclusión de que te hartaste de todo e inspirado en Jeff Bucley dejaste tu ropa flotando sobre el rió. Ya sabes donde encontrarme, siempre ando por los mismos lugares, aquellos donde cantábamos hasta quedarnos sin voz. Una vez, viendo que me empeñaba en aprender a tocar unos acordes complicados, me dijiste:
—Flaco, si querés aprender a tocar, no la sueltes. Fue un gran consejo, que de vez en cuando le doy a quien me pregunta como aprender a tocar la guitarra.
 No sabía si escribirte porque pensaba que era absurdo. Pero ahora he comprendido qué conociéndote, cabe la posibilidad de que lo leas, aunque sea desde un plano superpuesto. Te quiero amigo, eras una inspiración. Recuerdo cuando me dijiste que te marchabas a dar la vuelta al mundo y no llevabas ni un saco de dormir. Me fui corriendo y te traje tres mantas que según me contaste luego, te salvaron la vida en París, a donde llegaste en manga corta previsiblemente. Me acuerdo una de las veces que te largaste de golpe, con un grupo de hijos de puta que te abandonaron en Italia... Te lo advertí, te dije que eran unos capullos, que los había calado nada mas verlos, pero tu eras un niño, con esos ojos azules infinitos llenos de bondad. Eras un niño como yo, y los dos debatíamos durante horas acerca de las múltiples posibilidades, de la física cuántica, de llevar a la practica las filosofías sobre las que divagábamos metidos en una tienda de campaña, escondida en medio de la ciudad. No entiendo que hacías tratando de vivir en un lugar sin sol (¿quizá por eso tu canción?). Tan al norte... no se si los glaciares te llenaron el corazón de frió y por eso no te moviste mas de esa ciudad. ¿que habría allí que pudiera detener tus pasos?. Todo esto es un misterio y quizá algún día viaje a Leipzig, te tuvo que gustar mucho, yo nunca he estado, tiene que ser increíble.
Lo dicho amigo, sabes donde encontrarme, puedes aparecer con tu nueva identidad que yo sabre ver tu alma en el fondo del disfraz. Puedes aparecer con una barba larguísima y con la piel pintada de otro color. Puedes reencarnar en otro ser, que yo siempre sabré reconocerte. Adiós amigo.


jueves, 26 de julio de 2018

Cobarde

A tu cobardía, le voy a deber mi cordura. Sobre ese recuerdo sé que seré un río... Lo pienso ahora, cansado como estoy, lleno de sal, herido en mi ternura. Sobrevuelo tu invierno, pensando en como me remendaré, si esa nieve baja en avalancha. siempre me he cosido bien. Solamente de muy cerca se ven las cicatrices. Tu paisaje, lo sé, será difícil de borrar, quemar tus mapas y todos los kilómetros andados juntos, con tan poco control, como dos zorros en medio de la niebla, bajo la luna de Syam. Tu cobardía... Que valiente, hasta eso amo, porque tu cobardía es más valiente que todas las espadas que conozco. A tí, que corres, calle abajo, bosque adentro, hacía ti misma, quisiera dedicarte este poema que nunca leerás.

lunes, 16 de julio de 2018

Plagio, Homenaje, vergüenza ajena

Con el alarido por sistema el castillo se cae, como diarrea léxica, vomito cultural.
El caudillo de la estupidez ahora es actor, leo en una revista, en la cola del dentista, con el mismo caudillo en el hilo musical, luego será escritor, porque la plata no le falta, probablemente luego venda cuadros modernos en París que jamas volverá a serlo. París... que pena... ahora ni Cortazar ni "la maga" podrían pagar el alquiler. Estoy rabioso, lo sé, tengo mis razones. Peleo cada verso, como cada nota, me arranco la piel para que salga una buena canción y que ademas me de para viajar, la verdadera gasolina de un poeta. Luego veo que como el talento se ha marchado para no volver, brotan homenajes por todos lados: Homenaje a Serrat. Homenaje a Silvio Rodriguez, (no, a este no que nadie nos lo compra). Homenaje a Machin que nunca falla. Homenaje, plagio, vergüenza ajena, que tristemente parece que ahora cuela. Ahora todo el mundo canta lagrimas negras, después de un bellisimo trabajo por parte de Bebo Valdés y compañía. La pregunta es porque no lo hicieron antes. Saben que no va a fallar, la gente adora las viejas canciones que hablan de un tiempo cierto donde el arte nacía de la calle, casi exhausto de caminar. Sin embargo empieza a ser mas que evidente que faltan ideas en quienes buscan el éxito rápido, la complacencia de la masa, y ademas tienen dinero para sus caprichos musicales. Mientras  tanto los artistas de verdad, con buenas ideas, recorren el mundo, desde Chile hasta Mongolia, con un talento universal al que por suerte o por desgracia el gran ojo naranja nunca mira. La idea del pintorcillo lanzando pintura con la brocha a un enorme lienzo mientras pone cara de estarse muriendo ilustra muy bien a donde quiero llegar. Luego están esos anuncios absolutamente degradantes en los que un encumbrado que una vez fue un artista (para que vamos a negar que una vez lo fue) pasa con su Porsche (ventanillas tintadas no vaya a ser que se te vea la cara de aburrido que llevas) y se detiene junto a una chica que esta tranquilamente tocando la guitarra en unos escalones. Claro... todo muy normal, menos mal que es quien es, porque si yo no lo conozco y la chica tampoco podríamos pensar que se trata de un secuestrador. Pero ahí esta, salvándole la vida, ofreciéndole la gran oportunidad de escuchar su voz de pajillero sureño y quien sabe cuantas cosas mas. Creo que no soy el único que esta rabioso. Decía Silvio: "la rabia es mi vocación" (¿veis que poco adecuado para un homenaje masivo?). Esa rabia, esa pena, ese amor, sera siempre patrimonio del artista que busca y jamas del encumbrado, que tendrá que rebuscar en esos mismos buscadores para seguir haciendo homenajes desde su aburridisimo hotel de las bahamas, desde su Porsche, fichando niñas monas con guitarras en los escalones mientras ofrecen su mejor cara de hastiado vital con un poco de suerte. ¿Os habéis fijado en que ya no cantan? tampoco componen ¡ahora buscan talentos! ¡es la ostia! no tienen que componer, ni cantar, ahora les pagan por ser jueces y decidir quien será "el elegido". Aun queda esperanza, nos queda Drexler, El Kanka, Gata Cattana, Silvia Perez Cruz, Bejo... A este ultimo por favor señor de la ventanilla espero que un día le hagas un homenaje (no lo veo pero yo ahí lo dejo).


https://www.youtube.com/watch?v=OJp4-wFOu3k